APRENDO DEL ERROR
Equivocarse es consecuencia de haber intentado.
Cuántas veces nos caímos y nos levantamos. Cuántas otras nos equivocamos y
seguimos. Seguir sin aprender algo de lo experimentado es no haber entendido.
Pero detenernos para reflexionar sobre el error, conocerlo, quitarnos los
miedos y avanzar… eso sí es aprender. Esto no quita que volvamos a caer, a
confundirnos, a equivocarnos. Es humano. Debemos sacarle el jugo al error con
el objetivo de minimizar su aparición en el futuro. O mejor aún, de dar un giro
para mejorar la situación, para solucionar el problema y para prever los
posibles errores por venir. Fallar lo menos posible, entonces, es nuestro
objetivo. Porque fallar siempre será parte de toda experiencia humana.
Fallemos, no para frustrarnos y abandonar todo, sino para superarnos y seguir
adelante.
Para reflexionar: Buscar en la memoria un recuerdo de una situación o de un conflicto donde sentiste que cometiste un error y responder:
1) ¿Cuáles fueron tus
sentimientos en ese momento?
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2) ¿Cómo se resolvió el
conflicto?
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3) ¿Alguien te ayudó a
resolverlo?
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4) ¿Qué aprendiste de esa
experiencia?
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5) ¿Qué habilidades
desarrollaste?
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6) ¿Cómo enfrentarías esa
dificultad hoy?
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A través de este cuestionario comenzaste a elaborar lo que se conoce como autocrítica, el “Juicio crítico sobre obras o comportamientos propios” (RAE). Para poder ejercer apropiadamente esta crítica personal es necesario mirarnos para dentro con piedad, respeto y aceptación. Sin estresarse, sin enojarse, sin castigarse. Quizá escuchaste la frase “errar es humano”. Esta viene del latín “errare humanum est” y significa que equivocarse es parte de la naturaleza humana. Sin embargo, no se debe buscar repetir el error sino aprender de la experiencia. Vale recordar que algunos errores pueden prevenirse. Es necesario investigar por qué uno se equivoca para poder iniciar el proceso de retroalimentación y crecimiento. Para ello es muy útil hacerse algunas preguntas, como las que siguen a continuación:
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Nunca |
A veces |
Siempre |
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a. ¿Me
equivoco porque no presto atención? |
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b. ¿Me
conformo con resultados parciales? |
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c. ¿Delego
la responsabilidad de mis producciones en otros? |
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d. ¿Me
animo a pedir ayuda? |
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e. ¿Me
siento capaz de decidir autónomamente? |
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f. ¿Comprendo
las consignas que me dan? |
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g. ¿Me
organizo bien? |
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h. ¿Tengo
fe en mis propias habilidades? |
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i. ¿Pierdo
mis materiales de estudio? |
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j. ¿Siento
que puedo mejorar? |
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