14 junio 2022

APRENDER DEL ERROR

 

APRENDO DEL ERROR

Equivocarse es consecuencia de haber intentado. Cuántas veces nos caímos y nos levantamos. Cuántas otras nos equivocamos y seguimos. Seguir sin aprender algo de lo experimentado es no haber entendido. Pero detenernos para reflexionar sobre el error, conocerlo, quitarnos los miedos y avanzar… eso sí es aprender. Esto no quita que volvamos a caer, a confundirnos, a equivocarnos. Es humano. Debemos sacarle el jugo al error con el objetivo de minimizar su aparición en el futuro. O mejor aún, de dar un giro para mejorar la situación, para solucionar el problema y para prever los posibles errores por venir. Fallar lo menos posible, entonces, es nuestro objetivo. Porque fallar siempre será parte de toda experiencia humana. Fallemos, no para frustrarnos y abandonar todo, sino para superarnos y seguir adelante.

Para reflexionar: Buscar en la memoria un recuerdo de una situación o de un conflicto donde sentiste que cometiste un error y responder: 

1)    ¿Cuáles fueron tus sentimientos en ese momento?

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2)    ¿Cómo se resolvió el conflicto?

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3)    ¿Alguien te ayudó a resolverlo?

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4)    ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

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5)    ¿Qué habilidades desarrollaste?

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6)    ¿Cómo enfrentarías esa dificultad hoy?

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A través de este cuestionario comenzaste a elaborar lo que se conoce como autocrítica, el “Juicio crítico sobre obras o comportamientos propios” (RAE). Para poder ejercer apropiadamente esta crítica personal es necesario mirarnos para dentro con piedad, respeto y aceptación. Sin estresarse, sin enojarse, sin castigarse. Quizá escuchaste la frase “errar es humano”. Esta viene del latín “errare humanum est” y significa que equivocarse es parte de la naturaleza humana. Sin embargo, no se debe buscar repetir el error sino aprender de la experiencia. Vale recordar que algunos errores pueden prevenirse. Es necesario investigar por qué uno se equivoca para poder iniciar el proceso de retroalimentación y crecimiento. Para ello es muy útil hacerse algunas preguntas, como las que siguen a continuación:

 

Nunca

A veces

Siempre

a. ¿Me equivoco porque no presto atención?

 

 

 

b. ¿Me conformo con resultados parciales?

 

 

 

c. ¿Delego la responsabilidad de mis producciones en otros?

 

 

 

d. ¿Me animo a pedir ayuda?

 

 

 

e. ¿Me siento capaz de decidir autónomamente?

 

 

 

f. ¿Comprendo las consignas que me dan?

 

 

 

g. ¿Me organizo bien?

 

 

 

h. ¿Tengo fe en mis propias habilidades?

 

 

 

i. ¿Pierdo mis materiales de estudio?

 

 

 

j. ¿Siento que puedo mejorar?

 

 

 

 En definitiva, la práctica hace al maestro. Cuanto más te esfuerces y trabajes para corregir los errores, aprendiendo de ellos, más rápido y mejor será tu crecimiento personal. Por supuesto, que requiere valor y la actitud con que encares esta tarea es también parte del camino.